lunes, 29 de marzo de 2010

Archivo Aire. Arte de Acción. Joan Casellas

Documentación y difusión del arte de acción desde el Archivo Aire


Joan Casellas en EDITA 09 - foto de Félix Menkar

Apartado de correos 99074 08080 Barcelona. Telefono 93-555 37 49

Entidad: Archivo Aire

Introducción
La fotografía es uno de mis procedimientos artísticos más recurrentes a la vez que un oficio que en algunos momentos de la vida me ha proporcionado trabajo remunerado. Me interesa la fotografía en su aspecto más evidente y documental, en el sentido de “vi. esto” o “estuve allí” y aunque nunca he podido desarrollar la costumbre anglosajona de mantener un diario escrito, fácilmente podría reseguir mi actividad diaria de los últimos 26 años a través de mis fotografías. El archivo Aire surge de esta dinámica testimonial que solo se transforma en un proyecto específico con el paso del tiempo y la evidencia del material acumulado.
A principios de la década de los años noventa decido concentrar toda mi actividad artística entorno al arte efímero y de acción. Pronto contacto con un emergente grupo de artistas de “performance” o acción que al margen de galerías y instituciones desarrollan sus propios encuentros y festivales, espacios y ediciones. La revista postal Aire, que creo el año 1992, participa de este espíritu independiere y pronto forma parte de esta red de arte paralelo, publicando sus artistas pero también generando colaboraciones, debates y encuentros. Aire documenta sistemáticamente todo este mundo artístico y con el tiempo se transforma en una referencia documental del mismo. Particularmente a partir de la primera exposición del archivo, Acción directa que tiene lugar en el Instituto del Teatro de Barcelona el año 1996 dentro de la Primavera Fotográfica, tomo plena conciencia que más allá del intercambio amistoso el archivo fotográfico de la revista Aire devine un instrumento de visualización y promoción de una determinada propuesta artística y generacional, es decir un instrumento de poder, por más que minúsculo y marginal que este sea. Para organizar la exposición, por primera vez he de seleccionar una serie de fotografías con el doble interés de mostrar mis capacidades como fotógrafo pero también aquellas acciones y artistas que más me interesan (combinación no siempre fácil) y así tomo consciencia del compromiso ideológico del archivo. Con el paso del tiempo las actividades del archivo superan a la revista, sustituyéndola completamente a partir del año 1999.
El Archivo Aire desarrolla una función testimonial y promocional a través de diversos sistemas de comunicación como son las exposiciones, proyección de secuencias fotografías animadas y los artículos especializados pero también la organización de eventos y la recopilación de materiales diversos relacionados con los encuentros y festivales documentados, básicamente impresos pero también restos de acción y similares. En esta dinámica de recopilación metódica, a partir de 1997 se integra al Archivo Aire el fotógrafo y artista de acción Xavier Moreno, para ampliar la capacidad documental y debatir sobre el concepto de fotografía y documento. Su participación es especialmente intensa como documentalista de 1997 al 2000 y posteriormente se va centrando progresivamente al ámbito de las exposiciones y el debate teórico. La intención básica del archivo es hacer visible una actividad artística muy mencionada sobre el papel de todo programa de arte contemporáneo pero realmente marginada a la hora de dedicarle recursos, espació y atención critica. Sin renunciar a una posible utilidad futura el Archivo Aire no se sacrifica a esa idea, que en definitiva es un problema de los otros, sino a su utilidad relativamente inmediata de instrumento de comunicación.
Algunos casos históricos de fotografía documental
Antes de adentrarse en los contenidos y métodos del Archivo Aire, podría ser ilustrativo de comentar algunos casos históricos de fotografías documentales en el arte de acción y observar sus contradicciones y paradojas que continúan vigentes.
En principio el arte de acción se plantea como una actividad de arte vivo y efímero, incluso en algunos casos como anti-arte y en general como un arte critico con la producción material y su eventual comercialización. Su documentación en formato fotográfico, cinematográfico o videográfico permite su difusión y conocimiento a lo largo del tiempo, aunque en principio la mayoría de artistas y su audiencia insisten en el carácter insustituible de la experiencia directa del evento, incluso en la falsificación sustancial de la comunicación documental en relación a la comunicación que produce la experiencia directa.
La fotografía (estática o animada) esta bajo sospecha inmediata cuando en sus diversas presentaciones (grandes ampliaciones “pictoralista”, ediciones numeradas, versiones serigrafiadas o litografiadas y adaptaciones en forma de instalación) cuestiona a la vez la efimeridad “fundacional” del arte de acción y su carácter amaterico ajeno al comercio y la especulación.
En realidad esta polémica relaciona y confronta asuntos distintos ya que el documento no puede pretender sustituir o restituir lo documentado sino comunicarlo en parte, como sucede por lo demás en todo proceso cultural. A la vez la producción documental no puede ser ajena al proceso creativo y de interpretación y adquirir cierta autonomía, aunque esta no es fácilmente aceptada por parte del artista documentado que tiende a considerarse propietario estético de las imágenes que puedan generar las situaciones y gestos de sus acciones. Mas complicado es la cuestión de comercializar cosas relacionadas con la acción; generalmente de carácter fotográfico aunque también pueden ser restos de acción, proyectos previos o reconstrucciones posteriores; nada tiene que ver esto con la documentación fotográfica, sino con el valor de cambio de cualquier cosa deseada como objeto auratico, la documentación fotográfica como tal se atiene siempre al valor de uso.
Someramente comentare algunos de los ejemplos históricos más relevantes en este asunto de la fotografía y el arte de acción. Del periodo proto-performativo protagonizado en Europa por futuristas, dadaístas y surrealistas de 1909 a 1945 destacaríamos dos fotografías anónimas muy estáticas y evocadoras; la tomada en 1913 al futurista Luigí Russolo junto a su enorme y misteriosa maquina de ruidos y la de 1916 a Hugo Ball vestido de insecto metálico “cubista” apunto de recitar en el Cabaret Voltaire de Zurich su famoso poema fonético Karawane (1- BLISTÈNE, B. Un teatro sin teatro Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona 2007 ACTAR-D, Barcelona ISBN 978-84-89771-49-9. En este catalogo pueden verse estas fotografías muy bien reproducidas). La información que se puede obtenerse de estas fotografías en relación a las obras que refieren, es nula pero su poder contextual es enorme. Los dos protagonistas, Russolo y Ball, posan serios y estáticos, académicos ante sus aparatos experiemtales. El color sepia de las copias envejecidas o los detalles insignificantes como el sistema de iluminación del estudio de Russolo o la alfombra bajo los pies de Ball nos distraen y fascinan a la vez. Nada de estas fotografías puede hacernos experimentar las obras que están apunto de ejecutar, pero su poder evocador es enorme.
Después de 1945 estados Unidos será el centro de atracción económica y artística mundial. Curiosamente uno de los precedentes inmediatos del arte de acción parece surgir de unas fotografías que en realidad poco o nada tienen que ver con el arte efímero; se trata de las famosas fotografías de Hans Namuth documentando la espectacular forma de pintar de Jackson Pollock con su peculiar técnica del goteado, de pie, andando literalmente sobre enormes telas extendidas en el suelo, que se publicaron en la revista LIFE y dieron la vuelta al mundo en los años 50 (2- SCHIMMEL, P. Out Of. action Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona 1998. En este catalogo puede verse esta imagen que por lo demás aparece en todas las monografías del pintor así como en muchos ensayos sobre el arte de acción).
Estas fotografías documentan una vigorosa y sorprendente forma de pintar, una manera nueva de hacer cuadros. Pollock en todo caso fascinado por su propia vitalidad ve en estas imágenes una esplendida promoción de su genialidad, pero no otorga al acto mismo de pintar naturaleza artística. Sin embargo la masiva difusión de estas imágenes en las que se enfatiza sobretodo el acto físico y envolvente de pintar mas que lo que se pueda estar pintando, generaran en artistas más jóvenes una inesperada revelación; el arte de acción como proceso donde lo que cuenta es la acción misma y no el resultado material que suele desecharse al final de la acción. Este es el caso del grupo japonés Gutai surgido en 1955 o el de los accionistas vieneses a partir de 1962. Allan Kaprow, creador del concepto happening en 1959 (primera denominación especifica para este nuevo arte procesual) también hace referencia explicita a la influencia de la manera de pintar de Pollock en el desarrollo de su arte.

Este es un caso particular y elocuente de las múltiples direcciones e interpretaciones sobre un mismo documento donde seguramente interviene más decisoriamente el punto de vista del fotógrafo que la voluntad explicita del artista documentado.
Otro caso especialmente interesante es la famosa fotografía de Harry Shunk que muestra el “salto al vacío” de Yves Klein en 1960 (1 y 3- STICH, S. Yves Klein Museum Ludwing de Colonia 1994 ISBN 3-89322-657-5 En este catalogo se pueden ver diversas versiones del salto al vacío. En general en todas las monografías sobre Klein y la mayoría de referencias al artista aparece esta fotografía). Klein, que vivió en Japón y fue profesor de judo antes de dedicarse al arte, sentía una espacial atracción por la idea del espacio y el vacío que domino prácticamente la totalidad de su obra. Klein saltaba al vacío desde alturas considerables, amortiguando la caída con técnicas de judo que a pesar de todo no le libraron de alguna lesión. Los insatisfactorios resultados de las fotografías documentales de sus primeros saltos le llevaron a buscar la colaboración del fotógrafo Harry Shunk, que para tal efecto realizo un fotomontaje a través del cual Klein “efectivamente” se adentraba en el vacío de manera casi levitatoria y que posteriormente se publico como “noticia falsa” en el periódico fascimil “Dimanche” que como participación en el Festival d'Art d'Avant-Garde de Paris el mismo año 1960, constituyo un hito en diversos aspectos; como foto-acción, arte conceptual, publicación de artista, arte-documento y intervención urbana.
El salto que recoge la fotografía desde la cornisa de un edificio a unos cuatro metros de altura, es real, lo que sucede es que el fotógrafo ha suprimido el grupo de personas de su club de judo que amortiguaran la caída con una lona tensada. Así para la parte superior usa el documento del salto, superponiendo en la parte inferior otra fotografía del mismo lugar sin gente. En este caso histórico de foto-acción la fotografía no solo no se muestra limitada frente a la idea artística sino que la realiza en su plenitud.
Aunque todos los artistas de acción han usado la fotografía de forma mas o menos decidida para difundir su arte, sin duda los accionistas vieneses lo hicieron con autentica pasión y esmero llegando a elaborar detallados guiones para los fotógrafos aunque no otorgaban a sus documentalistas demasiado crédito creativo y incluso abonaban la tesis de que solo la experiencia directa podía revelar todo el potencial creativo de su trabajo. Sin extenderme más en esta nota previa mencionare a este respecto la magnifica exposición “accionismo vienes” comisariada por Pilar Parcerisas para el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla en base a la colección Hummel, básicamente fotografías y films (4- PARCERISAS, P. Accionismo vienes CAAC de Sevilla 2008 ACTAR-D ISBN 978-84-8266-783-6 ) donde se puede ver la abundancia y calidad del material fotográfico empleado por este grupo así como la compleja relación creativa entre estos y sus fotógrafos, que en la exposición ocupan un lugar destacado pero que el detallado catalogo aun permite apreciar mejor.

Métodos y contenidos del Archivo Aire
Aunque la estrategia ha sido documentar todo el espectro del arte de acción, performance, happening, poesía fonética, poli poesía etc...producido en el estado español desde principio de los noventa y más puntualmente a nivel internacional desde el 2000; el Archivo Aire es sobretodo un instrumento generacional en lo que se refiere al ámbito español y en este sentido es único por lo exhaustivo y metódico respecto al trabajo de artistas como Nieves Correa, Hilario Álvarez, Nelo Vilar, Nel Amaro, Los Torreznos, Oscar Abril Ascaso, C72-R, Andrés Pereiro, Marta Domínguez, Borja Zabala, Lluis Alabern, Jaume Alcalde, Pere Sousa, J.M.Calleja, Xavier Sabater, Denys Blacker, Xavier Moreno, Ángel Pastor, Maria Cosmes, Pepe Murciego, Yolanda Pérez Herreras, Rubén Barroso o mi propio trabajo de acción entre muchos otros. Igualmente el archivo se ocupa de artistas que consideramos referentes y con los que podemos coincidir como Esther Ferrer, Juan Hidalgo, Isidoro Valcárcel Medina, Bartolomé Ferrando, Carles Hac Mor, Angels Ribe, José Higes, Concha Jerez o Jordi Benito. En la medida que he tenido ocasión de participar en festivales y bienales internacionales el espectro del archivo se ha ampliado con documentos de artistas con los que comparto cierta afinidad como Boris Nieslony, Alastair MacLennan, Roi Vaara, Irma Optimis, Elvira Santamaría, Clemente Padín o Julien Blaine y finalmente sin solución de continuidad, el archivo atesora algunas fotografías curiosas como los retratos de Allan Kaprow, Gunter Bruss o Emmet Williams (por separado ) en Barcelona, o las acciones de Tomasso Binga, Ben Paterson o el juicio a Pierre Pinoncelli en Paris por dañar un ejemplar del urinario de Duchamp, como acción artística.

Las consideraciones generales a la hora de registrar fotográficamente una acción predeterminan que tipo de material se quiere o puede obtener y su posterior “elaboración”. En general documento todo aquello que se presenta en el contexto de un evento de acción o que el artista presenta como tal, aunque puedo sentir cierto rechazo a aquellas actividades complementarias o decorativas que algunos artistas presentan como acción pero que en realidad solo procuran subrayar otro tipo de trabajo explícitamente materico y estable.
Las dificultades lumínicas, de visibilidad y movimiento típicas de un evento de acción, por desarrollarse en espacios propios de las artes plásticas o directamente en espacios extra-artísticos, son parte implícita de la misma acción, por eso, aunque busco lugares ventajosos desde donde tomar mis fotos estos siempre serán los mismos que puedan
ocupar los espectadores, a los que además incluyo con frecuencia. Procuro mantener el mismo punto de vista y realizar secuencias y nunca uso otra luz que la preexistente aunque esto signifique fotografías totalmente borrosas. Con preferencia he usado el blanco y negro no porque sea una técnica más “artística” sino más barata y sobretodo porque la reducción a dos registros generales; blancos y negros aproximan las imágenes resultantes a un texto.
Las exposiciones (20 desde 1996) son el principal instrumento de comunicación del archivo, junto con sus eventuales catálogos, aunque estos hasta la fecha son muy limitados. En contraste con la aparente línea continua que puede parecer un archivo en proceso, la exposición obliga a un corte en número y tipo de obras a exponer, necesariamente parcial e ideológico. Desde la primera exposición del archivo idee una solución grafica que me permitía introducir más artistas y fotografías a la exposición sin cargarla demasiado; los collages murales. En plafones de 70x100 pegaba una tras otra fotografías de diferentes acciones, técnicas y formatos. Esto, además de una gran diversión, me permitía relaciones extrañas entre artistas distintos que a lo mejor compartían gestos u objetos. Esta técnica me adentra decididamente en la subjetividad de mi propio criterio y gusto, lejos de la supuesta neutralidad del documentalista pero que en realidad solo es un paso más en el proceso iniciado con el encuadre y el disparo. De todas formas sigo un criterio explicativo a la vez que el uso de estos collages es solo complementario a la exposición de fotografías individualizadas o agrupadas por secuencias de la misma acción.
Siempre he considerado que el lugar natural de la fotografía documental es el impreso por eso pronto comencé a redactar artículos sobre crónica o teoría de la performance que podía ilustrar con mis fotografías. Con el tiempo estos artículos, publicados mayoritariamente en la revista Papers d'Art de Girona, pero también en otras muchas revistas y periódico, se han convertido en uno de los principales sistemas de comunicación del archivo tanto por la difusión de sus imágenes como por el desarrollo teórico de los textos que las acompañan. En estos artículos los collages o agrupaciones de diversas imágenes en una de sola ha resultado un recurso muy eficaz.
Antes que la revista Aire mutase a archivo, una de sus actividades consistía en proponer foto acciones específicamente pensadas para ser publicadas. En general el cartel pero sobretodo la postal son instrumentos muy usados por los artistas de acción de todas las generaciones y desde Aire se potenciaba esta practica procurándole una dimensión de proyecto. Actualmente en una derivación técnica elaboro animaciones de secuencias fotográficas que se proyectan en los espacios de transito o de encuentro de los festivales y eventos de acción.
Paralelamente a la documentación fotografía de los eventos de acción, el Archivo Aire ha recolectado todas las publicaciones e impresos que estos han generado así como algunos restos de acción y proyectos previos. Con todo este material complementario el archivo a editado inventarios de las publicaciones sobre acción y performance en España o organizado exposiciones como “documento acción” donde podía revisarse el arte de acción de los noventa protagonizado por 30 artistas a través de 300 “objetos” de todo tipo, fotografías, evidentemente, pero también objetos y instrumentos usados en acciones, restos de las mismas, reelaboraciones materiales, foto-acciones, carteles, postales, octavillas, programas de mano y catálogos.
Joan Casellas.

Entre lo uno y lo múltiple. Antonio Villanueva

VIDA DIGITAL Y POSMODERNIDAD.

Por Antonio VILLANUEVA.
(Publicado en la revista Apuntes de Aula, nº 3, mayo de 1998. Cuenca, Centro de
Profesores y de Recursos de Motilla del Palancar, 1998, págs. 40 a 43. ISSN 1136-7881)

El ordenador se ha convertido en una metáfora de la posmodernidad. Nada ilustra mejor las
ideas de descentralización, diversidad, crisis de autoridad o fin de las ideologías, defendidas por los posmodernos, que la propia evolución de la informática.
En apenas cincuenta y pocos años, desde el 15 de febrero de 1946 (fecha de la presentación en
público del ENIAC, primer ordenador electrónico), hasta hoy, hemos asistido a varias revoluciones, a un cambio incesante, producido a ritmo exponencial, en la ciencia y la tecnología.
La revolución tecnológica aún no ha terminado. Como dice el británico Tom Forester (1), “si la
automoción hubiera experimentado un desarrollo parecido a la informática, se podría disponer de un Rolls-Royce por menos de 300 pesetas y, además, el vehículo dispondría de la potencia de un transatlántico como el Queen Elizabeth para ser capaz de recorrer un millón de kilómetros (unas 25 vueltas al mundo) con sólo un litro de gasolina”. Y en el futuro, los ordenadores aumentarán aún más su potencia de proceso.

Hemos salido de una etapa críptica, en la que sólo unos pocos iluminados, sentidos en parte
como genios y en parte como seres peligrosos y antisociales, experimentaban con aquellas extrañas máquinas de calcular. La cibernética se ha hecho tan popular que se ha convertido en fenómeno de masas, en cibercultura (2). El ordenador está tan presente, en nuestro entorno diario, como los electrodomésticos más usuales, incluida la tele.
Vivimos en la era de la información; ella cierra este milenio e inaugurará el próximo. Nuestro
tiempo está bajo el signo de la tecnociencia, cuyos efectos son incuestionablemente positivos en algunos aspectos (y más discutibles en otros). La informática ha dejado de ser un reducto para masones del bit, sectarios o marginales. Hemos acabado con el aura de esoterismo que la envolvía. Las nuevas tecnologías están —empiezan a estar— en todas partes, inclusive en ámbitos tradicionalmente tecnófobos, como la escuela. Las generaciones más jóvenes se identifican con la vida digital. La informatización de la sociedad tiene tanta importancia que sólo es comparable a procesos históricos como, por ejemplo, la romanización. Estamos asistiendo a una nueva definición del analfabetismo: los bárbaros del siglo XXI serán quienes no sepan manipular los ordenadores, los que mantengan hábitos analógicos, quienes no se adapten al estilo digital.

Ser digital será una manera de vivir, una forma de vida ante la que sólo habrá dos posturas:
apocalípticos e integrados, por usar la terminología de Umberto Eco.
“En el año 2000 el hombre empezará a dejar de ser homo sapiens. Los antropólogos del año
3000 lo clasificarán como homo digitalis” (3).

Lo importante, en la nueva cultura, es el cambio de átomos por bits; el paso de lo material a lo
virtual; la sustitución del papel por la pantalla, del texto por el hipertexto. En la era del bit, todos seremos bitniks (4)

La digitalización de la vida social supone cambios trascendentes ante los que es inútil resistirse.
Sería como cerrarle el paso a un alud. Y es, precisamente, en estos cambios donde vemos realizarse los principales postulados de la posmodernidad. Tal es la tesis que defiende este artículo.

Los teóricos de lo posmoderno han caracterizado el fin de siglo (y milenio) como tiempo de
transición convulsa. Se ha hablado del ocaso de las grandes ideologías, de crisis de autoridad. La
incertidumbre ha suplantado a la certeza, la fragmentación a lo unitario y la inseguridad a la seguridad.
Todo vale, porque las cosas cambian muy deprisa. Vivimos una permanente búsqueda de valores. Pero la multiplicidad de perspectivas nos impide hallarlos. Nos quedamos en disputas y polémicas, más o menos apasionadas.
Nos hemos despertado del Sueño de la Razón. Y se proclama el fin del proyecto ilustrado: la
historia no se construye en una sola dirección, por el único camino ascendente del progreso. Caminamos sin rumbo claro, faltos de un proyecto común. No hayamos la Razón, con mayúscula, y sólo existen las personales motivaciones de cada cual.
Éste es, más o menos, el panorama que nos presenta la posmodernidad. El final de la guerra fría
y la caída del muro de Berlín nos han dejado huérfanos de seguridades ideológicas. Se ha terminado la política de bloques y, a la vez, todo se ha vuelto fluctuante, relativo. No hay un único punto de luz. Las jerarquías se derrumban y, en el maremágnum de las opiniones, todas quieren ser tabla de salvación. Las grandes plataformas ideológicas, desde las que mirar la vida, que, como el mito, servían para explicarlo todo —capitalismo, comunismo—, ya no valen. Por todas partes, se cuelan opiniones pequeñas, balbucidas, poco sistematizadas, expresadas casi en voz baja, y puestas al mismo nivel que las antaño tenidas como sólidos juicios de valor.
La cultura mediática ha tenido mucho que ver en esta situación. Un día, podemos leer, en cualquier periódico, el sesudo artículo de un académico alabando las virtudes del libro y la lectura. Y al día siguiente, la televisión nos ofrecerá una entrevista en la que una joven cantante de éxito, hasta hace poco aprendiz de peluquera, asegura que leer es un rollo y que le aburre soberanamente.

Los valores de prestigio, determinantes de la influencia social, han cambiado. La opinión de una
joven con un nivel cultural básico, expresada incluso de forma poco sistemática, puede influir en el público tanto o más que la de un docto catedrático. Estamos lejos de la república de los filósofos, que quería Platón, simplemente porque los pensadores no encarnan en absoluto la idea de éxito en nuestra
sociedad. Los valores dominantes se vinculan a ideas como juventud, riqueza, fama, belleza, poder... Y muy en último extremo, cultura.
La presión mediática es la que define el relumbrón social. Los media pueden incluso alterar la
norma usual, promoviendo valores alternativos. Por ejemplo, un modelo de mal hablar puede convertirse en lenguaje normativo (finstro, pecador de la pradera, pol la gloria de mi madre... son expresiones repetidas hasta la saciedad por jóvenes y no tan jóvenes). Un ejemplo de mal vestir puede transformarse en canon de elegancia. Y un ejemplo de mal hacer, en modelo de conducta (el cine convirtió en paradigma de la virilidad fumar cigarrillos; ahora sabemos las funestas consecuencias de ese hábito).
La posmodernidad se caracteriza por la fragmentación ideológica y por la relatividad de los
juicios. Lo que ayer era dogma, hoy es cuestionado. Lo que fue blanco puede hacerse negro. El principio de autoridad ya no vale y, por otro lado, los que fueron autoridad (jueces, abogados, catedráticos, médicos...) ahora lo son sólo en el ámbito profesional y un poco menos en lo social. Hemos pasado de valores seguros, a los que nos adscribíamos por pulsiones casi pasionales, más que intelectuales, a funcionar por tanteos, por intuición casi. Es como si el mundo volviera a nacer con cada uno de nosotros y todos quisiéramos vivir intensamente por nuestra cuenta, sin admitir la experiencia previa de nuestros mayores. Hemos sustituido el concepto de militancia, que nos enraizaba en un grupo, por el de disidencia, que nos deja solos ante la multitud. La experimentación ha sustituido a la tradición. Y la idea de transgresión tiene mucho más atractivo que la de continuidad, asociada a valores peyorativos como rutina, monotonía o aburguesamiento.

Esta situación se traduce en una gran diversidad, pluralidad que tiene connotaciones de riqueza,
multivalencia y apertura, pero que conlleva también aspectos de desorientación, crisis, fracaso,
depresión... Nadie sabe muy bien hacia dónde camina. Vivimos asediados por riesgos de alcance
planetario (desastre nuclear, terrorismo, depredación del medio ambiente, paro...) y, contra ello,
levantamos el orgullo de nuestro progreso tecnológico. Somos libres para opinar, pero al mismo tiempo buscamos las opiniones de la mayoría y nos adscribimos a ellas, para integrarnos en la seguridad tribal: lo que diga la mayoría, lo que los media pongan de moda... No se opina por convicción, sino por criterios estadísticos. Desconfiamos de cualquier idea o perspectiva, pensando que sea prejuiciosa, sectaria o equivocada. Dudamos de cualquier fe y, como mucho, nos adscribimos a ella de manera temporal.

Desde que, en el siglo pasado, Dostoievski proclamara la muerte de Dios, hemos intentado
construir una ética civil que sustituyera al sentimiento religioso. Lo conseguimos a medias, durante cierto tiempo (época de la guerra fría), pero el fin de siglo nos ha traído una herencia de crisis y dificultad.
Sin embargo, la diversidad planetaria, el fin de la política de bloques, nos ha permitido conocer
una gran variedad de perspectivas. La posmodernidad reivindica a las culturas débiles o minoritarias, frente al totalitarismo cultural. Opone discursos, quizá balbucientes, mal sistematizados, pero alternativos, a la diálectica de los grandes sistemas filosóficos. En cierta medida, encarna el ideario del Absurdo, en su lucha denodada contra la lógica aristotélica: la lógica siempre es del poder y el Absurdo pertenece al pueblo. Las culturas underground, las subculturas, la vida Alt, han conseguido expresarse como nunca lo habían hecho en la posmodernidad.

El mundo se ha convertido en una gigantesca olla a presión, en el que las moléculas-individuo
buscan la válvula de escape. Nos desparramamos en todas direcciones buscando caminos. Y nuestro futuro será encontrarlos. O el estallido final.
La informática ha recorrido, exactamente, el mismo camino que la humanidad. Lo cual es
lógico, pues se trata de una creación humana. En poco más de cincuenta años, ha hecho el mismo
itinerario que la especie humana en los dos últimos siglos.
En sus primeros tiempos, los ordenadores eran mastodontes. Ocupaban un edificio entero y
consumían tanta electricidad como una ciudad de cincuenta mil habitantes. Fue la época absolutista.
Imperaba la lógica del centralismo. Se pensó en ubicar a la inteligencia artificial en centros muy
concretos de poder. Solamente algunos iniciados tendrían acceso al nuevo conocimiento. La humanidad se dividiría entre los gurús (los científicos y los poderes que los financiaban: el ejército, los gobiernos, las grandes empresas) y la plebe (todos los demás).
Vino, después, la revolución del PC, el Personal Computer: El fantasma de la microinformática
recorrió Europa. Aquello fue el Octubre rojo, la toma de la Bastilla. Y el nacimiento de un nuevo zar: la industria de telecomunicaciones de los Estados Unidos (y un poco de Japón) (y otro poco de Europa). El ordenador-dinosaurio se extinguió. Le pasó lo que a los grandes reptiles: le crecía sin cesar el cuerpo, pero tenía arteriosclerosis cerebral. El tamaño del ordenador es inversamente proporcional al de su cota de mercado. Si se convertía en microordenador, todo el mundo podría tenerlo en casa. Igual que a la tele. El gran salto fue adaptarlo para el consumo masivo. La microinformática se hizo tan popular que hasta los niños hacían programaciones.

En los 90, nueva ola: la popularización de las redes, de manera especial Internet. Final del
mundo tal y como lo conocemos. Una democracia descentralizadora acaba con la lógica centralista. El federalismo de las opiniones se impone al totalitarismo de la dialéctica filosófica.
Nada volverá a ser igual. El comercio cambiará. El trabajo cambiará. La educación cambiará.
Las leyes de la propiedad intelectual también cambiarán. Internet no es de nadie, todo el mundo opina libremente allí. El mundo editorial cambiará. Veremos, por ejemplo, el periódico a la carta. Las posibilidades de editar se han multiplicado tanto que cualquiera puede hacer llegar sus opiniones a los demás. La concentración de poderes mediáticos es, ahora, más difícil. Las leyes de la propiedad intelectual también cambiarán.
Las redes han evidenciado la obsolescencia de algunos conceptos, como el de estado-nación o
el de arancel (los bits no pagan aduanas). E impiden prácticas totalitarias, como la censura. O desvelan
anacronismos ideológicos, como el nacionalismo. No habrá que pasar por el aro de las grandes
corporaciones. La revolución multimedia impone la idea de interactividad, es decir, participación. Se ha acabado el reinado de la tele, dominada por el poder político y mercantil. Nunca más volveremos a ser espectadores pasivos, alienados en nuestro sofá. El poder nunca estuvo en el mando a distancia. Ésa era la gran mentira del Poder real, el Poder Fáctico.
La vida digital es la metáfora perfecta de la posmodernidad. Significa pluralidad, participación,
democracia, multiculturalismo. Pero siguen acechando los peligros. Esta gran apertura tecnológica implica también disgregación, marginalidad. En el futuro, tendremos que integrar al Tercer Mundo, porque cada vez es mayor el abismo que nos separa de él. La transferencia de tecnología a los países en vías de desarrollo es imprescindible.
Por otro lado, junto a fuerzas centrífugas que descentralizan la autoridad, democratizándola,
hay también factores de homogenización que anulan las diversidades. Vivimos la imposición del
american way of life, la cultura de la hamburguesa. Creemos que el único modo de vida es el occidental (pluripartidismo, economía de mercado) y la única política viable el neoliberalismo (contención de los salarios, reducción del gasto social...). Y hemos creado problemas de índole planetaria, que ningún estado aislado alcanza a resolver: paro, drogadicción, contaminación de las ciudades, consumismo alienante, terrorismo, tráfico de armas, etc. Incluso en el ámbito de la informática, hay prácticas monopolísticas de estados y empresas poderosas.
El ordenador es el gran símbolo del nuevo milenio. Él es lo uno y lo múltiple: aquella máquina total, que reclamaba Leibniz, capaz de soportar aplicaciones para cualquier uso imaginable. Él es alfa y omega, principio y fin de nuestras dichas y calamidades. Él será la clave de nuestro futuro. Ojalá sepamos emplearlo en la dirección acertada.

NOTAS.-
1.-Tomado de NEGROPONTE, Nicholas: El mundo digital. Barcelona, Ediciones B, 1995, pág. 11.
2.- Ver LÓPEZ, Alejandro y ESTRELLA, Julio: Cibercultura. Madrid, Anaya Multimedia, 1995. El libro
recoge las aportaciones de la nueva cultura, con sus tropas ciberpunk, hackers, crackers, phreackers, etc.
Explica conceptos actuales como ciberespacio, multimedia, hipertexto, realidad virtual, ciberdelia...
3.- TERCEIRO, José B.: Sociedad digital. Del homo sapiens al homo digitalis. Madrid, Alianza Editorial, 1996, pág.32. Un libro clarividente, inspirado en Negroponte y escrito en estilo brillante. En la misma página 32, leemos: “Estamos haciendo un viaje nocturno. Hemos dejado atrás la ciudad analógica y avanzamos veloces en el automóvil de la tecnología por el amanecer digital, camino de su luminosa y prometedora mañana. Pero todavía no ha salido el sol, sería imprudente conducir con las luces de cruce.
Debemos utilizar las largas y, aun así, si nos quedamos dormidos, nos saldremos de la carretera”. Muy lúcido.
4.- Identificativo de un grupo de cibernautas. El nombre se formó sobre la palabra beatnik, que designaba,
en los sesenta, al inconformismo juvenil, con sus ideas hippies y su lema Sex, drugs & rock’n’roll.

BIBLIOGRAFÍA:
· NEGROPONTE, Nicholas: El mundo digital. Barcelona, Ediciones B, 1995.
· LÓPEZ, Alejandro y ESTRELLA, Julio: Cibercultura. Madrid, Anaya Multimedia, 1995.
· TERCEIRO, José B.: Sociedad digital. Del 'homo sapiens' al 'homo digitalis'. Madrid

Libro de artista. Fernando Millán

APUNTES PARA UNA HISTORIA
DE EL LIBRO DE ARTISTA,

EL LIBRO OBJETO,

Y EL LIBRO-OBRA-DE-ARTE EN ESPAÑA
(1965-1990)

Por: Fernando Millán

"Fernando Millán"

Dentro de las manifestaciones de las neo-vanguardias artísticas en España, el libro, en sus formas propias e impropias, ha tenido un protagonismo fundamental. Por un lado, la presencia de las nuevas formas de entender y utilizar la escritura en todos los campos expresivos en los países desarrollados, y por otro la acreditación de formas intermedias o mixtas, son características definitorias de todos los movimientos de neo-vanguardia desde comienzos de los años sesenta. De ahí la presencia constante del libro. Aunque con un cierto retraso, artistas españoles se suman a estas corrientes a mediados de los años sesenta, con una personalidad propia y una participación en pié de igualdad con artistas, músicos y escritores de Europa y América. Desde el libro ilustrado al libro de artista, pasando por el libro-objeto, el libro obra de arte, o simplemente, las ediciones en serigrafía o grabado, la idea del libro está presente en la historia de las neo-vanguardias en España en los últimos 35 años. Especialmente importante ha sido, ya en los años setenta y ochenta, las prácticas que han desarrollado la poesía visual, tendencias de escritura minimalista y arte conceptual.

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lunes, 1 de marzo de 2010

Festival Espontani 2007. Ars Santa Mónica. Barcelona

Festival Espontáneo
8 y 9 de marzo 2007
festival espontáneo es un proyecto de:
centre d’art santa mònica
creado y dirigido por: Antonio Ortega
casting a cargo de:
ester martinez, xavi roca, óscar abril ascaso y daniel granados
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Cartel:
Ediciones Vinoamargo
VHS
Fran Blanes
Muten
Violeta Gómez
Lluvia Dorada
Antonio Menchen
Kukulama- Tras
Chiara di Biagio
Don Simón y Telefunken
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Jueves 8 de marzo y Viernes 9 de marzo

Obrim portes a les 19:30 h.

Birra gratis la primera hora (La Performance De La
Estefania Quiñonero En Su Carisma Más Una BeCuPu)

Entrada lliure.

Fins les 24:00 h.



PROJECTES DE CREADORS OBSESSIUS
EN VÍDEO I EN VIU



Festival
Espontani



La Rata de Antequera, David Domingo,

Pedro Temboury, Alex Reynolds,

Los Rinos, Ignatius, Xavier Theros,

Kiku Mistu, Ana Elena Pena,

El Trobador de Rovellons, Sandra G,

Velasco Broca, Alberto González,

Nico Baixas, Art-In-Box, El Prisionero,

Cagon and Crista, Ediciones Vinoamargo,

Tuco y Los Definitivos, Los Torreznos,

Punk Cabaret, Ojete Calor,

Los Caballos de Düsseldorf, Odelot



+Convocatòria Oberta

Ângelo Ferreira de Sousa, Pere Lluís Pla Buxó, Jordi Erola,

Human Trash (Txus García), Alberto Tognazzi,

Julio Kolsky +Muten, Fran Blanes, Nuria Fernandez +

Raquel García, Violeta Gómez, VHS, Juancarlo Castillo

+Margherita Bergamo i Laila Tafur



+ 100% Freak Show amb il·lustracions de:

Linhart, Sonia Pulido, Mr. Kern, Jorge Aldrete,

Miguel Angel Martín, Germán Tejerina, Gaby Beltrán,

Dario Adanti, Andrade, Iferno i Santiago Sequeiros.



Viernes 9 de marzo

Cloenda del Festival Espontani

A partir de les 12 de la nit a la sala
Club 13, plaça Reial, 13

Artista convidat: Ben Dusak +

Alberta in Love... son Al Lindrum
& Mata Hari
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Ana Elena Pena jueves a las 22.30
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Festival Espontaneo.
El casting se ha revelado como un formato muy eficaz para captar audiencia. Se trata, además, de un producto con un coste muy bajo, al rentabilizar el entusiasmo de aquéllos que se presentan, deseosos de visibilidad o vaya usted a saber qué.
El interés morboso que generan los castings televisivos ha creado un nuevo subproducto, evidentemente:
el propio proceso de selección, cuyo éxito radicará en la capacidad para convocar a los candidatos más ineptos y tenaces posibles.
Si alguna vez el casting tuvo una intención democrática –en el sentido de dar una oportunidad a todo el mundo– o si, tal vez, la intención fue dar con aquél que más capacitado estuviera para un papel –o lo que fuera–, hoy ya no se trata de eso.
El casting –participar en un casting– sólo es garantía de arrojo, con o sin condiciones, para hacer aquello a lo que el candidato se presenta.
La edición 2008 del Festival Espontáneo garantiza pues arrojo y entusiasmo, por pura réplica del formato de convocatoria. Suerte.
Antonio Ortega
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Introducción
En el rebuzno, el burro se suena sin pañuelo.
La visibilidad del artista contemporáneo.
Hemos titulado la conferencia de hoy “En el rebuzno, el burro se suena sin pañuelo”.
El subtítulo reza:
La
visibilidad del artista contemporáneo. Hemos de decir que nos agradan estos títulos y queremos llamar la
atención, en especial, sobre el segundo. El primero confiamos en que lo habrán entendido.
La visibilidad del artista contemporáneo. Noten que no es más que un sintagma nominal, es decir, no tiene
verbo ni predicado. Pensamos que nada más adecuado para definir el arte contemporáneo: es puro sujeto, puro
predicador sin predicado, puro artista contemporáneo. Él es, y nadie más, como veremos más adelante, el
protagonista único y absoluto. Pero no vayamos más lejos, no nos adelantemos. Pasemos ahora a definir cada
uno de los componentes de dicho sintagma.
Definición de visibilidad.
Definimos visibilidad en contraposición a su contrario, inexistencia, en virtud de la extendida teoría que
pregona que lo que no se ve, sencillamente, no existe. La visibilidad es una cualidad aplicable a aquello que,
en efecto, se ve, en contraposición a aquello que, efectivamente también, no se ve. Parece sencillo, ¿verdad?
Pues no lo es y si lo fuera, nosotros lo vamos a complicar. Para empezar por algún sitio: ¿se trata de una cualidad
intrínseca al objeto o más bien le viene otorgada desde el exterior? Es decir, si nos tapamos los ojos, ¿piensan
ustedes que seguirán siendo visibles? Lo hemos comprobado y todo se vuelve invisible. Convenimos pues como
premisa primordial que es el observador quien da carta de visibilidad.
Apoyaremos nuestra conclusión con un razonamiento, como el anterior, contundente e irrefutable. A poco
que busquemos, en el sustantivo visible encontraremos la raíz de visibilidad, que a su vez ha parido una palabra
no menos sorprendente y apreciable: visibilizar. Por lo general el agente verbal de dicho verbo, el predicador,
es, a la par, un curador, alguien ajeno a, pongamos por caso, una obra de arte por él súbitamente visibilizada.
Nunca ese predicador es la propia obra. Ni siquiera el artista. Así pues, su cualidad le viene otorgada, divina
dádiva, desde fuera.
Pero compliquémoslo un poco más. Por ejemplo, en lo tocante a la cantidad. ¿Cuántas personas deben ver algo
para que pueda ser calificado como visible? ¿Hay un número mínimo de observantes o con que una sola persona
lo perciba habrá bastante? Y si entre un grupo de personas unas lo ven y otras no, ¿cómo cualificarlo? ¿Dependerá
pues del observador, del sujeto de manera individual y no como colectividad? ¿Habrá tantas visibilidades como
personas? Creemos, además, que juega un papel fundamental la posición de la persona que lo mirará. En efecto,
si es usted, lector, quizás ese algo nunca adquiera visibilidad; en cambio, si es usted, lector, además un crítico
influyente y mañana puede publicar una crítica coherente, o no, qué más da, será otro cantar.
Otras preguntas se nos ocurren al azar, como quien no quiere la cosa: en la definición de visibilidad, ¿debe
mediar el esfuerzo de observar? ¿Y si quien observa es el mismo creador? ¿Y si, suprema ironía, ni siquiera el
creador es capaz de ver su obra, de darle corporeidad, objetualidad o un armazón racional o emocional, de
hacerla presente ante sus narices pero sí ante las de los demás?



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¿Lo que no se ve no existe?¿Lo que no existe se ve? Categorías de lo visible. Grados de visibilidad. La visibilidad














y la periferia. La visión periférica respecto al centro. ¿Tiene un centro aquello visible?¿O es un todo? La














necesidad de visibilizar lo invisible. Lo invisible, ¿aspira a mostrarse o prefiere mantenerse oculto? La














inoportunidad de la visibilización. [El problema de hacerse visible cuando no toca.] ¿Vemos lo visible a través














de lo invisible? Postraciones bidireccionales de la visibilidad: de cómo lo visible deviene invisible y viceversa.


¿Puede lo invisible recobrar su estado primero después de aparecer? Puede. Caminos de ida y vuelta. ¿Puede














lo invisible recobrar su estado primero después de aparecer? Puede. Trastornos del comportamiento ante la














mostración de un nuevo objeto: la primera vez de lo visible. El poder oscuro de la luz: sin luz no hay tu tía. La














inexistencia de lo visible en la oscuridad.


Definición de artista


“Acerca del artista reina un general desconcierto. Su existencia es indudable, pues a ellos atribuimos la aparición de obras de arte, sea cierto o falso que intervengan en su aparición.”

Queríamos hablar sobre el artista. El artista de hoy es alguien que no lo era ayer pues en cada época se entiende por artista algo diferente a lo que se entenderá mañana o se entendió en el pasado; por tanto no existen los artistas, o solo existirán en el futuro, o en el presente, o en el pasado, pero nunca son los mismos. El artista necesita ser entendido en su contexto. El artista es él y sus circunstancias. Autoconciencia de la artisticidad.

Teoría y práctica. El artista ¿nace o se hace? Problemas de un aprendiz. La figura del maestro, ¿academia, taller o la vida misma? ¿Cuáles son las cualidades de un artista? ¿Genialidad, innovación, locura, egoísmo, pedantería, ambición, desgarramiento, compromiso, inconstancia, …? ¿Cuáles sus armas? El pincel, el cincel, el vídeo, la escuadra, el cartabón, la paleta, la bidimensionalidad del lienzo, la acción, el propio cuerpo y el ajeno, la cámara fotográfica, el lápiz, el carboncillo, los óleos y las acuarelas, el paisaje… Artista ¿necedad o necesidad? La vida sin arte. ¿Cómo reconocer a un artista? A simple vista, nosotros no sabríamos reconocerlos. Sin ir más lejos, miren a su alrededor ¿cuántos artistas conocen?

Seguro que alguno de ustedes, lectores, se ha preguntado alguna vez ¿qué es un artista? Incluso ¿quién es un
artista? Ese que dice serlo, ¿lo es? Y aún más: ¿soy yo un artista? Y todavía: ¿para qué sirve un artista? Si se han hecho ustedes estas preguntas es indudable que han debido llegar todavía más lejos. Y si no, nosotros les acompañaremos más allá. Puesto que ninguna de las antecedentes es una pregunta pertinente sin antes responder a la cuestión primordial, primera, y primigenia, permítannos plantearla sin ambages, sin rodeos, sin perífrasis innecesarias, sin dilación, con urgencia: ¿existen los artistas? ¿Realmente existen? Responderán rápidos que
sí: salen en los libros, en los folletos informativos de las exposiciones, de las galerías comerciales, de los centros de arte, en los mínimos rótulos blancos pegados en las paredes, los rótulos, no los artistas; en revistas culturales; incluso, de vez en cuando, en la tele, prueba irrefutable de que, al menos de vez en cuando, existen. ¿Seguro?
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Definición de Lo contemporáneo
1. Del latín, contemporaneus. Adj. Existente en el mismo tiempo que otra persona o cosa. ú.t.c.s.
2. Relativo al tiempo o época actual.
Los problemas del artista contemporáneo para hacerse visible
El artista ejemplar contra el artista actual
El artista ejemplar
Nace en París a los veintipocos años. Su forma de aprehender la realidad es beber y fumar la bohemia. En sus ratos libres la inmortaliza. Ama y vive torturadamente. Sin duda, si no no podría ser artista. Asesina a sus
mayores (el origen de la palabra según Baudelaire en los paraísos artificiales). A una edad temprana abandona la pintura y se pasa a la escultura que con el tiempo se expande monstruosamente e invade diferentes estancias.

El arte así toma el cuerpo del artista y, en el momento menos esperado, el artista se presenta como su propia
obra. Ya no hay marcha atrás.
El artista actual
Nace en cualquier sitio, sin una edad definida. No aprehende la realidad: crea otra. En sus ratos libres la inmortaliza. Ama y vive aún más torturadamente, si cabe, que el artista ejemplar: de lo contrario no podría ser un artista. No asesina a sus mayores, los exprime. Jamás practicó la pintura, ni siquiera la escultura: su mundo es el de las ideas. Desde un primer momento el artista se presenta como su propia obra en la que el objeto es totalmente accesorio, mera comparsa. Ya no hay marcha atrás.
“En consecuencia, los artistas son gente en verdad existente porque con su nombre nos orientamos en la
espesura de las obras. Pero la energía del romanticismo ha contaminado tan profundamente las fuentes de
nuestro juicio que tendemos a pensar en el artista como alguien autónomo, independiente, libre y genial. Una
especie de self-made man. Este error, frecuente y dañino, conduce al desastre a miles de jóvenes bien
intencionados que creen poder ser tanto más artistas cuanto más autónomos, independientes, libres y geniales.

De resultas de este patinazo una notable cantidad de gente pintoresca es incapaz de hacer aparecer ante el
público absolutamente nada que no sea ella misma. Pero la contemplación de alguien libre y genial que dice 
ser libre y genial es insuficiente como obra de arte.”
Ediciones Vinoamargo
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Violeta Gómez

¿Qué tienen en común Nazario, Xavier Baró, Sisa y Astrud/Hidrogenesse? Seguramente muchas cosas. Entre otras, su condición de artistas con universo propio. Pero también su pasión por Violeta Gomez, otra artista con un universo mágico e intransferible. Porque el mundo de Violeta es un mundo de hadas anarquistas, niñas pederastas y chicas manga en el que Catalunya y el Japón se dan la mano como países hermanos. Un mundo de inocencia hecha carne que, a su pesar, se vuelve trasgresión según los cánones de lo políticamente correcto, lo que ha hecho que los fundamentalistas le hayan declarado una guerra a muerte.
Autora de series fotográficas (“Alicia en el País del Amor”), vídeos (“The Mystery of the Rose”, “La Vida Sigue Igual”), novelas (“Carmila, una historia de vampiros”) y discos (“Candylove”, “El Cul de les Fades”, “En un Mundo de Flores”), compositora de canciones para la factoría Siesta, creadora de Otradisneylandia y directora del Institut d’Estudis Feèrics de Catalunya (IEFC), Violeta siempre utiliza lo que tiene más a mano para mostrarnos fragmentos de su imaginario y recordarnos que otro mundo más hermoso y feliz es posible si rechazamos la fealdad y la violencia y volvemos a abrazar nuestros sueños infantiles.

Como la Corona Española, Violeta no es una persona sino una institución, un símbolo de la libertad que todavía le queda al arte. Como la Corona Española, disfrutad de ella mientras podáis antes de que la quemen.
www.violetagomez.com
www.myspace.com/mundovioleta
www.myspace.com/violetagomez
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Crónica en El periodico el 10 de maro.

Despelote 'freak' en el museo

  1. • El primer Festival Espontáneo invitó a los "creadores obsesivos" a subir al escenario en el Centre d'Art Santa Mònica de Barcelona
  2. • Los organizadores reivindican la "aprofesionalidad del artista"
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I

Articulo para El Periódico de IMMA FERNÁNDEZ. Barcelona


Raro, raro, raro... Así calificaron algunos neófitos del freakismo al primer Festival Espontani, celebrado anoche y anteanoche en el Centre d'Art Santa Mònica. El artífice de la reunión, Antonio Ortega, invitó a subir al escenario a todos aquellos "que han cultivado sus obsesiones y tienen autoconfianza para comunicarlas". Allí, sobre la arena es-
cénica, tomaron la alternativa los espontáneos, esa "figura de la tauromaquia con más afición que dotes, que encarna la irrefrenable manifestación de las pulsiones", según definición de Ortega.
Junto a ellos torearon también outsiders consagrados. Videoartistas, performers, cómicos, músicos... dieron rienda suelta a sus impulsos creativos ante un público receptivo. "Con este festival reivindicamos la aprofesionalidad del artista, queremos que los creadores obsesivos tengan sus minutos de gloria", anunciaron Jordi Costa y Luan Mart, comisarios de la cita. "Al freaky le gustaría ser normal, pero llega a la vanguardia fracasando en el arte convencional. Ed Wood no quería ser el director más malo de la historia", añadió Costa.
"Yo hago lo mismo que cuando estoy borracha y encima me pagan", reveló Ana Elena Pena, estrella emergente, según los entendidos, llegada de Valencia para mostrar su "alegoría de la menstruación". Un vídeo con imágenes de Carrie, Blancanieves y cuadros suyos, y ella, cantando e hinchando globos rojos. "Toda mi vida he sido una payasa y ahora me he profesionalizado".
Tras ella apareció el único espontáneo auténtico de la velada: Braco, el perro de la actriz porno Sandra G. Montaron un número poético. Sin zoofilia. Y es que a la protagonista de Delirio y carne, en sus noches de insomnio, le da por rimar esdrújulas, y quiso demostrar su pericia con los versos: "Es la primera vez que me subo a un escenario y no enseño el higo", soltó la lectora, que acabó complaciendo a los asistentes: "No he venido para despelotarme, pero si queréis, lo hago". Asintieron todos y ella prosiguió con sus pareados en cueros.
Xavier Theros, artista "polipoético", también escupió versos, inspirado en su "gran estupefacción ante la sociedad". Lleva ya 15 años chupando escena con espectáculos como Franco ha muerto o cómo idiotizar a un pollo. De pollos y gallinas sabe mucho también Jordi Pujol, el Trobador de Rovellons, un payés que apareció con la barretina y las albarcas para despotricar del mundo.
La noche acabó con el "pornorock" de Tuco y los Definitivos. "Cuando decimos que hacemos pornorock, se creen que nos quedamos en bolas", dijo Tuco. Él no se quitó el frac, pero sí se despelotó una espontánea, o no, que subió a escena al ritmo de Tots en pilotes.

Nits d' Hielo i art 2010

Nits de Hielo 2010. Festival de las Nits de Aielo (en el exili) a cargo de Llorens Barber.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

CyberPoem 6.1. Barcelona 6 y 7 noviembre 2009


PARTICIPANTES

Viernes 6 de noviembre, de 20 a 22.30 h
Presentación del libro
”La Voce della Poesia”, Enzo Minarelli
Udine, 2008
Presentación DVD (proyección)
”1999 Millennium Poem
(a proem looking back in life-in-death)”
Enzo Minarelli, musica de Claudio Parodi

Presentación CD (audición)
”La Voce Performante (Vocoralita del Novecento
i poeti della Voce Regina)”
Università di Bologna/Sala Borsa
Sala Multimedia La PAPA
Carrer Tapioles, 12 baix - 08004 Barcelona (Poble Sec)
: Paral•lel (L2 - L3) / Poble Sec (L3) - Bus: 20, 24, 57, 64, 157, N0, N6
Entrada gratuïta
Dissabte 7 de Novembre, de 19 a 22.30 h
Cine poesia
“Marginalia” Juan Martínez Ros (Catalunya)

Conferencia
”¿Qué hacer de la Polipoesia hoy?
Elementos de trabajo para un futuro de la Polipoesía” Enzo Minarelli (Itàlia)

Videopoesia histórica
(Selecció: 3ViTre Archivio di Polipoesia)
1 “Startfighter, 4’53” 1970” Klaus Peter Dencker (Alemanya)
2 “Sueño, 6’14, 1993” E.M. de Melo e Castro (Portugal)
3 “VideoWriting, 4’05” 1987” Richard Kostelanetz (Estats Units)
4 “Funeral Oration, 5’19” 1993” Miklós Jancsó i Endre Szkarosi (Hongria)
5 “Eye Talk, 3’16” 1998” Magnús Pálsson (Islàndia)

Conferencia
ExPoesía: Bienal de Poesía Experimental de Euskadi
Juan José Sanz (Euskadi)

Ciberpoesia y videopoesia de hoy
(Selección Manuela Corti y Enzo Minarelli)
Trabajos de: Patricia Chi, Manuela Corti, Heimo Wallner, Charles Dreyfus, Mike Kawitzky, Thorpe & Griffiths, Brian Balefont, Valérie Mréjen, Jemina (38 minuts)

Performance sonora
LOOPOESIA (Catalunya)
Puche
Sergi Quiñonero
Centre Cívic Torre Llobeta
C/ Santa Fe, 2 bis - 08031 BCN - 93 358 56 14
Línies 4 i 5 (Maragall) - Bus: 19, 31, 32, 45, 47, 74
Entrada gratuita
Exposición de Poesía Visual
(Inauguración a les 19 h, del 7 al 30 de noviembre)
Juan José Ruiz Fernández
Antonio Gómez
Joan

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enlace a LA PAPA

Vettor Pisani

Pintor, fotógrafo, arquitecto, comediógrafo. Napoles 1934.
Entre diciembre de 1990 y enero de 1991 la obra de Vettor Pisani se expuso en la Sala Parpallo de Valencia, se trata de uno de los artistas mas interesantes de la italia de hoy.
Pisani trata temas como el incesto, el canibalismo, la oposición entre lo masculino y lo femenino, los heroes y los mitos. Desde una voluntad critica hace un análisis comparativo con los clasicos (Da vinci)y artistas de vanguardia como Duchamp.
“el arte italiano que en las ultimas décadas ha aceptado una idea del arte como realidad autónoma con respecto a la existencia de su creador, oscilando entre la neutralidad del procedimiento analítico y la parcialidad del procedimiento sintético, encuentra en la obra de Pisani un claro referente”
Vettor Pisani_"Macelleria dell'anima"
CX-38
Pintor, arquitecto y comediógrafo.

enlaces: en italiano